¿Sufres de Procrastinación Ambiental?

Mejor lo dejamos para mañana....
Fuente: Google

No dejes para mañana, lo que puedas hacer hoy….

Procrastinación: difícil de decir pero muy fácil de entender. Parece que todos sufrimos de procrastinación, tú, yo, el vecino de enfrente, nuestra familia, etc. Pero si hablamos de procrastinación ambiental, parece que el efecto se multiplica. Supongo que tendréis ganas de saber en que consiste, pues ¡ahí va!

Procastinación: el hábito de aplazar las cosas que deberíamos hacer hoy.

Conocemos diariamente cuales son las tareas más importantes, y conocemos también la necesidad casi imperante por hacer algo por nuestro entorno más inmediato. Nos bombardean continuamente con información sobre como reciclar, que hay que ahorrar agua y energía, etc…pero aunque sabemos que nos tenemos que poner manos a la obra, parece que no llega el momento adecuado.

Las distracciones son tan poderosas que nos permiten evadirnos de lo que no tenemos ganas reales de hacer, aunque nuestras razones sean firmes e incluso necesarias: “Hoy no puedo…. No me he acordado…etc.”

El problema es que estamos dejando apartado algo tan importante como mejorar nuestra calidad de vida, y lo que puede parecer un acto desinteresado incluso gracioso, puede ocasionar una epidemia de comportamiento ambiental incapaz de ser controlada.

Si quieres, puedo ayudarte, pero tienes que ser tu el que de el primer paso. Empieza con estas tres simples reglas:

–        Puedes empezar poco a poco, pero empieza.

–        Infórmate en internet de los pequeños gestos que puedes hacer en casa, en el trabajo o de compras por el medio ambiente.

–       Piensa en ti y en los demás también, la procrastinación ambiental también afecta a las generaciones venideras.

–        Busca los beneficios personales de colaborar en la mejora del medio ambiente.

El esfuerzo de nuestros mayores consiguió que nuestro entorno se muestre como hoy la vemos, ¿Qué queremos dejar nosotros/as a nuestros hijos/as? Ellos/as probablemente no sabían el significado de procrastinación, pero sí el de sentido común y naturalidad. Ahora parece que esas palabras se han perdido:

¡No te dejes vencer por la procrastinación y ponte en acción!

Artículo de Junio por @concemacias en Entorno Natural.

Yo no quiero ser una Rana Hervida!!!

Fuente: Google

Si colocáramos una rana en una olla con agua muy caliente, la primera reacción de la rana es saltar de inmediato para poder preservar su vida, pero si calentamos el agua muy lentamente, el animal será incapaz de detectar la amenaza y permanecerá inmovil propiciando de este modo su desaparición.

 

Como la rana hervida, los seres humanos respondemos igualmente ante los problemas ambientales. Somos espectadores pasivos, debido a que no percibimos los cambios que se están experimentando a nuestro alrededor a una velocidad lo suficientemente rápido, como para responder ante nuestra supervivencia, como lo podemos hacer cuando retiramos nuestra mano al contacto con un objeto caliente.

Necesitamos experiencias impactantes que nos activen, que no den paso al olvido y que nos involucren en el proceso de transformación, pero eso es complicado, si hablamos de fenómenos con muy poca velocidad de percepción como puede ser el cambio climático…“Si no vemos, no creemos”.

Otra de las numerosas escusas que las ranas pueden poner ante el problema de la olla hervida, puede ser la búsqueda de culpables, como: “si me hubieran dicho algo”, “si la olla no hubiera estado allí”, “la culpa fue de la otra rana que no me informó de la menera adecuada”… estas y otras muchas, son las posibles respuestas que podemos dar a la hora de buscar soluciones a los problemas ambientales, y esto nos aleja indefinidamente de la posibilidad de buscar posibles soluciones a la realidad ambiental que se está forjando a nuestro alrededor.

Si las ranas hubieran conocido a la rana hervida, su comportamiento ante posibles ollas puede ser modificado, pero si no pertenecía a la comunidad, no se tendrá en cuenta la información obtenida para evitar posibles desapariciones en la especie. Los seres humanos, reaccionamos según las fronteras geográficas, si los daños ocasionados por los problemas ambientales están cerca de nuestro círculo de influencia, actuamos ya que vemos materializado nuestras posibles intervenciones para mejorar nuestro entorno, pero si es a mayor escala, pensamos que nuestras acciones pueden tener poco o escaso impacto.

Ser conscientes de nuestros procesos mentales ante la realidad ambiental, nos ayudará a ser capaces de mirar las ollas con otra perspectiva, si no con el paso del tiempo, pasaremos a ser todos y todas…. ranas hervidas.

Vacíos emocionales en los equipamientos de un espacio natural.

Fuente: Google

Seguro que muchos de vosotros/as habéis visitado algunos de los espacios naturales protegidos en vuestra región. ¿Qué os aportan sus instalaciones?

Conocer de cerca las emociones de un visitante en un espacio natural protegido, nos puede dar las claves para la comprensión del concepto de experiencias auténticas en el sector de la educación ambiental. ¿Habrá alguna relación entre el respeto al medio ambiente y el comportamiento de las emociones en las personas visitantes?

El contacto con la naturaleza, posee un gran potencial para poder estudiar las reacciones emocionales con respecto a un estímulo externo como es el disfrute en el medio ambiente.

Visitar un espacio natural, crea generalmente a las personas, una experiencia afectiva y sensorial, de placer estético y diversión. Por ello, acercarnos durante nuestra visita a un equipamiento de uso público en el que las personas consumidoras estén activamente implicada, permite que las emociones aumenten y con ello el respeto al entorno. Por ello, hay que plantearse si realmente estos equipamientos están adaptados al disfrute activo y emocional.

Los espacios naturales protegidos, son las herramientas más accesibles para poder educar medioambientalmente, pero ¿realmente se encuentran preparados? ¿están los equipamiento de uso público adaptados para vivir una auténtica experiencia?

Aún teniendo las claves para poder acceder a los visitantes y poder generar transformación con respecto a las actitudes de respeto y conservación de nuestro entorno, siguen creando instalaciones vacías que no aportan emocionalmente nada a las persona visitantes.

La relación entre las emociones generadas y las vivencias experimentadas en un espacio natural, es sin duda, uno de los eslabones más accesibles para conseguir los objetivos más elementales de la educación ambiental…pero personalmente creo que todavía desconocemos el papel de las emociones como motor para poder generar transformaciones en la sociedad, por tanto, seguirán creando instalaciones con grandes vacíos emocionales que no enganchan para nada a los miles de visitantes que pasan de largo cuando se encuentran rodeados de paneles con minúsculas letras…

¿Tú que crees?

¿Por qué ahora se habla tanto de lo emocional?

Fuente: Flicker

Emoción, emocional, parte visceral, inteligencia emocional, educación emocional…

Seguro que habéis escuchado últimamente un montón de veces estas palabras o sus sinónimos, las modas siempre llegan y las corrientes de pensamiento también.

De unos años a esta parte, se ha empezado a reflexionar acerca de este rincón de nuestro ser, quizás algo escondido por falta de explicación o por necesidad, pero ahora parece que empieza a tener sentido, pues está siendo aplicada en campos tan trascendentales como la salud mental, la educación y la vida corporativa.

Pero…¿por qué ahora?

En un especial de National Geographic, había un artículo de Eduardo Punset qué hablaba de la importancia social del campo de las emociones, y sin duda después de leerlo, comprendí y le di sentido al por qué hoy en día le damos más importancia a nuestra parte más visceral…

Él le da una explicación muy sencilla a todo esto, que os la resumo en dos puntos:

–       En primer lugar, porque nuestra esperanza de vida se ha casi triplicado en los últimos 200 años. Y esto ¿qué tiene que ver? Pues que ahora, después de cometer nuestra misión evolutiva de perpetuar la especie, disponemos de más tiempo para plantearnos misiones y retos que dan sentido a nuestra vida y a nuestros deseos más profundos.

–       Por otro lado, es la revolución tecnológica la que nos está permitiendo medir y comprender por primera vez los procesos internos de la actividad cerebral.

Son dos cuestiones que nos habré una ventana hacia la contextualización de esta nueva rama de la ciencia que nos permite comprender el comportamiento humano.

Para aquellas personas que nos dedicamos  a temas relacionados con el cambio de comportamientos y/o conductas, como es el caso de la educación ambiental, este nuevo campo nos permitirá acercarnos más a las personas para lograr una mayor implicación en la toma de decisiones para cuestiones tan importantes como por ejemplo el medio ambiente.

Somos únicos e irrepetibles pero ahora se nos presenta un nuevo camino que nos permite dirigir nuestros esfuerzos hacia una mayor comprensión del pensamiento humano. Es difícil y apasionante…pero ¿a quién no le gusta los nuevos retos?

Publicidad ambiental y el marketing emocional.

Estamos artos de escuchar acerca de la nueva era emocional. Somo seres emocionales que conducimos nuestros pensamientos y comportimientos en función de las emociones generadas. Un proceso complejo que algún día os contaré. ¿Pero tiene esto algo que ver con la educación ambiental? No hace falta ni responderos, seguros que muchos/as habéis respondido que sí. Efectivamente, pero pensemos un poco más allá…

Os propongo un ejercicio muy sencillo, sentaros frente al televisor…en una hora ¿cuantos anuncios de educación ambiental habéis visto? y en redes sociales???

La DGT o Coca-Cola, han sabido perfectamente aplicar este nuevo concepto de marketing emocional a sus campañas, pero en educación ambiental seguimos sin aprender…¿No creéis que funcionaría utilizar este nuevo concepto de publicidad para poder acercarnos al corazón de nuestros actores directos y así poder lograr una modificación de conductas??? .Es complicado,lo sé, pero hay que dar el paso, hay que ser valientes. No sirve de nada hablar de lo importante de la conservación del medio ambiente sino utilizamos los medios que tenemos a nuestra disposición para lograr un cambio radical de las conductas en el ser humano. Sabemos cuales son las herramientas, como utilizarlas pero ¿por qué no nos lanzamos? Quizás es que no le estamos dando la importancia necesaria. Los accidentes de tráficos se cobran vidas pero el medio ambiente también, en un presente y un futuro. ¿No es esta una razón suficiente?

Altruismo Ambiental: Nadie hace nada por nada.

Os confieso que me encanta sentarme en cualquier sitio y ver la gente pasar, ya sea en la ciudad, subida a un coche o en la plaza del pueblo. Todos/as, aunque somos diferentes, tenemos patrones de conductas muy parecidos.

En la sociedad en la que vivimos, nadie hace nada por nada. El altruismo existe en muy pocas personas. A todos nos gusta ser solidarios, ofrecernos sin ningún tipo de beneficios, pero si tiramos del delgado hilo, podríamos demostrar que los que se definen como personas altruistas o acciones altruistas, esconden en su interior un pequeño secreto.

Por lo tanto, y enfocándolo al campo de la Educación Ambiental ¿existe el altruismo medioambiental?

Muchas son las teorías que hablan de ello, pero destaquemos a dos de ellas.

–                En los años 80, se formuló la teoría de que las personas que han satisfecho sus necesidades básicas, tienden a tener más motivaciones para actuar ecológicamente. Si reflexionamos, es algo lógico, todos tendemos a sobrevivir y ha satisfacer nuestras necesidades más básicas. Si no tenemos donde vivir, ni que comer, evidentemente es muy difícil hablar de otra cosa que no sean salvaguardar nuestro presente y futuro.

–                 La segunda, viene a manos de Stern, explicando que muchas personas sólo pueden ser motivadas para generar comportamiento proambientales si se demuestra el beneficio directo para ellos/as mismos/as.

Si unimos las dos teorías, podemos tener una posible respuesta a la pregunta formulada de si existe altruismo ambiental. De forma personal, creo que muy pocas personas tienen ese sentimiento altruista por el medio ambiente sincero y virginal. Ya sea por sobrevivir, por dinero o simplemente por ser reconocidos socialmente, en nuestro interior alberga un sentimiento egoísta que nos hace generar una respuesta positiva o negativa a los comportamientos de acción por y para el medio ambiente.

De todas maneras, no pensemos que esto de ser egoístas es algo negativo, al contrario, tenemos las claves para poder reorientar las nuevas campañas de educación ambiental, sabemos que es lo que nos mueve. Por lo tanto, tenemos que dejar de utilizar más las campañas de sensibilización ambiental que generan comportamientos individualistas de corta duración para incluir factores que involucren a las personas en el cambio y transformación del asunto ambiental.

Esto quiere decir, que tenemos que hacer más trabajo social para estudiar previamente las necesidades y características del colectivo específico al que va a ser destinado el trabajo ambiental, para poder conseguir un mayor éxito en nuestra búsqueda en modelos de comportamientos proambientales duraderos en el tiempo.

Esto sólo es  una teoría personal, pero…. ¿Qué te mueve a ti en la lucha por el medio ambiente?