Yo no quiero ser una Rana Hervida!!!

Fuente: Google

Si colocáramos una rana en una olla con agua muy caliente, la primera reacción de la rana es saltar de inmediato para poder preservar su vida, pero si calentamos el agua muy lentamente, el animal será incapaz de detectar la amenaza y permanecerá inmovil propiciando de este modo su desaparición.

 

Como la rana hervida, los seres humanos respondemos igualmente ante los problemas ambientales. Somos espectadores pasivos, debido a que no percibimos los cambios que se están experimentando a nuestro alrededor a una velocidad lo suficientemente rápido, como para responder ante nuestra supervivencia, como lo podemos hacer cuando retiramos nuestra mano al contacto con un objeto caliente.

Necesitamos experiencias impactantes que nos activen, que no den paso al olvido y que nos involucren en el proceso de transformación, pero eso es complicado, si hablamos de fenómenos con muy poca velocidad de percepción como puede ser el cambio climático…“Si no vemos, no creemos”.

Otra de las numerosas escusas que las ranas pueden poner ante el problema de la olla hervida, puede ser la búsqueda de culpables, como: “si me hubieran dicho algo”, “si la olla no hubiera estado allí”, “la culpa fue de la otra rana que no me informó de la menera adecuada”… estas y otras muchas, son las posibles respuestas que podemos dar a la hora de buscar soluciones a los problemas ambientales, y esto nos aleja indefinidamente de la posibilidad de buscar posibles soluciones a la realidad ambiental que se está forjando a nuestro alrededor.

Si las ranas hubieran conocido a la rana hervida, su comportamiento ante posibles ollas puede ser modificado, pero si no pertenecía a la comunidad, no se tendrá en cuenta la información obtenida para evitar posibles desapariciones en la especie. Los seres humanos, reaccionamos según las fronteras geográficas, si los daños ocasionados por los problemas ambientales están cerca de nuestro círculo de influencia, actuamos ya que vemos materializado nuestras posibles intervenciones para mejorar nuestro entorno, pero si es a mayor escala, pensamos que nuestras acciones pueden tener poco o escaso impacto.

Ser conscientes de nuestros procesos mentales ante la realidad ambiental, nos ayudará a ser capaces de mirar las ollas con otra perspectiva, si no con el paso del tiempo, pasaremos a ser todos y todas…. ranas hervidas.

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Vacíos emocionales en los equipamientos de un espacio natural.

Fuente: Google

Seguro que muchos de vosotros/as habéis visitado algunos de los espacios naturales protegidos en vuestra región. ¿Qué os aportan sus instalaciones?

Conocer de cerca las emociones de un visitante en un espacio natural protegido, nos puede dar las claves para la comprensión del concepto de experiencias auténticas en el sector de la educación ambiental. ¿Habrá alguna relación entre el respeto al medio ambiente y el comportamiento de las emociones en las personas visitantes?

El contacto con la naturaleza, posee un gran potencial para poder estudiar las reacciones emocionales con respecto a un estímulo externo como es el disfrute en el medio ambiente.

Visitar un espacio natural, crea generalmente a las personas, una experiencia afectiva y sensorial, de placer estético y diversión. Por ello, acercarnos durante nuestra visita a un equipamiento de uso público en el que las personas consumidoras estén activamente implicada, permite que las emociones aumenten y con ello el respeto al entorno. Por ello, hay que plantearse si realmente estos equipamientos están adaptados al disfrute activo y emocional.

Los espacios naturales protegidos, son las herramientas más accesibles para poder educar medioambientalmente, pero ¿realmente se encuentran preparados? ¿están los equipamiento de uso público adaptados para vivir una auténtica experiencia?

Aún teniendo las claves para poder acceder a los visitantes y poder generar transformación con respecto a las actitudes de respeto y conservación de nuestro entorno, siguen creando instalaciones vacías que no aportan emocionalmente nada a las persona visitantes.

La relación entre las emociones generadas y las vivencias experimentadas en un espacio natural, es sin duda, uno de los eslabones más accesibles para conseguir los objetivos más elementales de la educación ambiental…pero personalmente creo que todavía desconocemos el papel de las emociones como motor para poder generar transformaciones en la sociedad, por tanto, seguirán creando instalaciones con grandes vacíos emocionales que no enganchan para nada a los miles de visitantes que pasan de largo cuando se encuentran rodeados de paneles con minúsculas letras…

¿Tú que crees?

¿Por qué ahora se habla tanto de lo emocional?

Fuente: Flicker

Emoción, emocional, parte visceral, inteligencia emocional, educación emocional…

Seguro que habéis escuchado últimamente un montón de veces estas palabras o sus sinónimos, las modas siempre llegan y las corrientes de pensamiento también.

De unos años a esta parte, se ha empezado a reflexionar acerca de este rincón de nuestro ser, quizás algo escondido por falta de explicación o por necesidad, pero ahora parece que empieza a tener sentido, pues está siendo aplicada en campos tan trascendentales como la salud mental, la educación y la vida corporativa.

Pero…¿por qué ahora?

En un especial de National Geographic, había un artículo de Eduardo Punset qué hablaba de la importancia social del campo de las emociones, y sin duda después de leerlo, comprendí y le di sentido al por qué hoy en día le damos más importancia a nuestra parte más visceral…

Él le da una explicación muy sencilla a todo esto, que os la resumo en dos puntos:

–       En primer lugar, porque nuestra esperanza de vida se ha casi triplicado en los últimos 200 años. Y esto ¿qué tiene que ver? Pues que ahora, después de cometer nuestra misión evolutiva de perpetuar la especie, disponemos de más tiempo para plantearnos misiones y retos que dan sentido a nuestra vida y a nuestros deseos más profundos.

–       Por otro lado, es la revolución tecnológica la que nos está permitiendo medir y comprender por primera vez los procesos internos de la actividad cerebral.

Son dos cuestiones que nos habré una ventana hacia la contextualización de esta nueva rama de la ciencia que nos permite comprender el comportamiento humano.

Para aquellas personas que nos dedicamos  a temas relacionados con el cambio de comportamientos y/o conductas, como es el caso de la educación ambiental, este nuevo campo nos permitirá acercarnos más a las personas para lograr una mayor implicación en la toma de decisiones para cuestiones tan importantes como por ejemplo el medio ambiente.

Somos únicos e irrepetibles pero ahora se nos presenta un nuevo camino que nos permite dirigir nuestros esfuerzos hacia una mayor comprensión del pensamiento humano. Es difícil y apasionante…pero ¿a quién no le gusta los nuevos retos?

Publicidad ambiental y el marketing emocional.

Estamos artos de escuchar acerca de la nueva era emocional. Somo seres emocionales que conducimos nuestros pensamientos y comportimientos en función de las emociones generadas. Un proceso complejo que algún día os contaré. ¿Pero tiene esto algo que ver con la educación ambiental? No hace falta ni responderos, seguros que muchos/as habéis respondido que sí. Efectivamente, pero pensemos un poco más allá…

Os propongo un ejercicio muy sencillo, sentaros frente al televisor…en una hora ¿cuantos anuncios de educación ambiental habéis visto? y en redes sociales???

La DGT o Coca-Cola, han sabido perfectamente aplicar este nuevo concepto de marketing emocional a sus campañas, pero en educación ambiental seguimos sin aprender…¿No creéis que funcionaría utilizar este nuevo concepto de publicidad para poder acercarnos al corazón de nuestros actores directos y así poder lograr una modificación de conductas??? .Es complicado,lo sé, pero hay que dar el paso, hay que ser valientes. No sirve de nada hablar de lo importante de la conservación del medio ambiente sino utilizamos los medios que tenemos a nuestra disposición para lograr un cambio radical de las conductas en el ser humano. Sabemos cuales son las herramientas, como utilizarlas pero ¿por qué no nos lanzamos? Quizás es que no le estamos dando la importancia necesaria. Los accidentes de tráficos se cobran vidas pero el medio ambiente también, en un presente y un futuro. ¿No es esta una razón suficiente?

Altruismo Ambiental: Nadie hace nada por nada.

Os confieso que me encanta sentarme en cualquier sitio y ver la gente pasar, ya sea en la ciudad, subida a un coche o en la plaza del pueblo. Todos/as, aunque somos diferentes, tenemos patrones de conductas muy parecidos.

En la sociedad en la que vivimos, nadie hace nada por nada. El altruismo existe en muy pocas personas. A todos nos gusta ser solidarios, ofrecernos sin ningún tipo de beneficios, pero si tiramos del delgado hilo, podríamos demostrar que los que se definen como personas altruistas o acciones altruistas, esconden en su interior un pequeño secreto.

Por lo tanto, y enfocándolo al campo de la Educación Ambiental ¿existe el altruismo medioambiental?

Muchas son las teorías que hablan de ello, pero destaquemos a dos de ellas.

–                En los años 80, se formuló la teoría de que las personas que han satisfecho sus necesidades básicas, tienden a tener más motivaciones para actuar ecológicamente. Si reflexionamos, es algo lógico, todos tendemos a sobrevivir y ha satisfacer nuestras necesidades más básicas. Si no tenemos donde vivir, ni que comer, evidentemente es muy difícil hablar de otra cosa que no sean salvaguardar nuestro presente y futuro.

–                 La segunda, viene a manos de Stern, explicando que muchas personas sólo pueden ser motivadas para generar comportamiento proambientales si se demuestra el beneficio directo para ellos/as mismos/as.

Si unimos las dos teorías, podemos tener una posible respuesta a la pregunta formulada de si existe altruismo ambiental. De forma personal, creo que muy pocas personas tienen ese sentimiento altruista por el medio ambiente sincero y virginal. Ya sea por sobrevivir, por dinero o simplemente por ser reconocidos socialmente, en nuestro interior alberga un sentimiento egoísta que nos hace generar una respuesta positiva o negativa a los comportamientos de acción por y para el medio ambiente.

De todas maneras, no pensemos que esto de ser egoístas es algo negativo, al contrario, tenemos las claves para poder reorientar las nuevas campañas de educación ambiental, sabemos que es lo que nos mueve. Por lo tanto, tenemos que dejar de utilizar más las campañas de sensibilización ambiental que generan comportamientos individualistas de corta duración para incluir factores que involucren a las personas en el cambio y transformación del asunto ambiental.

Esto quiere decir, que tenemos que hacer más trabajo social para estudiar previamente las necesidades y características del colectivo específico al que va a ser destinado el trabajo ambiental, para poder conseguir un mayor éxito en nuestra búsqueda en modelos de comportamientos proambientales duraderos en el tiempo.

Esto sólo es  una teoría personal, pero…. ¿Qué te mueve a ti en la lucha por el medio ambiente?

¿Y tú a qué temes? Los miedos del Ambientólogo/a.

Foto de movimente

Todos/as tenemos miedos conscientes o inconscientes. Nos rodean todos los días, muchos de ellos se van y otros se quedan para siempre construyendo con ellos nuestra forma de vida…

Esta semana me estoy leyendo Nomiedo” de Pilar Jericó, en él se hace un repaso por las diferentes cadenas que nos atan, todas ellas gestionadas por los diferentes miedos que se presentan en nuestras vidas. Pensando en mis propios miedos, me acordé sin duda, en momentos pasados personales y profesionales, y quedándome con los últimos, recordé uno de los momentos que como profesional viví en Ambientalia 2010, rodeada de presentes y futuros profesionales de Ciencias Ambientales.

Alma Natura, recibió el premio a la Empresa Eco-responsable de la FACCAA, al subir al escenario vi de cerca las caras de alumnos/as ansiosos por salir al mercado profesional y por otra parte, licenciados/as ansiosos de cambiar al mundo. Sin duda, me dio que pensar, y con mis cinco sentidos en este libro, quizás como profesional me gustaría hablaros de los posibles miedos que los ambientólogos/as pasamos al inicio y durante nuestra trayectoria profesional. ¿te animas?

Primer miedo: No superviviencia. Sin duda, este miedo nos invade, desde que comenzamos a estudiar en esta extraña carrera (según muchos/as). El miedo a no poder ejercer nuestro trabajo por falta de reconocimiento profesional o el escaso apoyo a una carrera que sin duda es el futuro.

Segundo miedo. El rechazo. Cuando salimos al mercado profesional, muchos/as hemos sufrido el rechazo por pertenecer a una carrera que sin duda le falta el soporte credencial que muchas carreras han conseguido a través de los años. Seguro, que muchos hemos escuchado alguna vez “el ambientólogo/a el que sabe de todo y no sabe de nada”.

Tercer miedo: Al fracaso. En el diseño de estrategias, para la consecución de objetivos para conseguir agitación de conductas en los colectivos objetivos de nuestros trabajos. La Educación Ambiental, es muy importante, porque en ella esta un futuro aún incierto, y sin duda, eso da miedo…

Cuarto miedo: Al cambio. Sin duda, estamos en una sociedad en continuo cambio. Los Ambientólogos/as, nos enfrentamos día a día a una sociedad cuyos valores cambian de la noche al día, trabajamos con personas y eso nos supone estar en constante cambio de estrategias y metodologías. Siempre está en nuestra mente, la cuestión: y ahora, ¿habrá funcionado?

Podríamos seguir enumerando grandes miedos, pero sin duda, estos son los más importantes que como profesionales nos enfrentamos diariamente en nuestra carrera. Está en nosotros/as, hacer frentes a todos ellos, y demostrar que los ambientólogos/as tienen un gran hueco en nuestra sociedad, porque somos los que con la ayuda de todos/as labraremos un futuro a este planeta. ¡Somos muchos más grandes que nuestros propios temores!

¿Y tú a que tienes miedo?

¿Por qué no funcionan las campañas de Educación Ambiental?

Fuente: jorgemiente.es

Nunca pensé que estaría tanto tiempo sin escribir, pero así ha sido….¿hace cuanto tiempo? Dos meses? Quizás un poco menos, no? Os preguntaréis que es lo que he estado haciendo, pues si os digo la verdad, tardaría mucho tiempo en contaros las miles de cosas que han sucedido, pero lo que si os puedo resumir, es una de las grandes cuestiones que me han surgido durante este gran lapso de tiempo.

 Hace aproximadamente tres meses, comenzamos en alma natura, con un programa con un nombre difícil de memorizar, Programa de Educación Ambiental en el Entorno del Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche de la Consejería de Medio Ambiente ¿lo habéis memorizado? A mí todavía me cuesta… A lo que iba, este programa lo hemos enfocado como diagnóstico, con el sencillo motivo de poder ver las necesidades de los habitantes de este espacio natural y poder canalizar los esfuerzos en futuras actuaciones. Después de esta grata experiencia y poder estudiar de cerca la realidad ambiental de varios colectivos, me cuestioné la gran pregunta: ¿Por qué no funcionan las campañas de Educación Ambiental? ¿Qué es lo que nos impide llegar a la gente?

 Sin duda, se me planteó un gran reto y después de indagar, me di cuenta que no era una sola cuestión sino varias. Algunas de ellas son tan obvias que son hasta difíciles de definir. Si os parece, aquí os las presento, para ver que pensáis vosotros/as de todas ellas:

 1.- Obstáculos de la vida cotidiana, como el tiempo, el dinero, discapacidades, etc.

2.- “Para creer hay que ver”. La dependencia del ser humano a la información que percibimos a través de la vista.

3.- Selección de la información: Entendemos lo que nos interesa, lo que nos aporta beneficios directos y al instante.

4.- Somos camaleónicos: Cuando los cambios no son bruscos, el sistema nervioso se adapta a cualquier cosa, lo que hace que no nos demos cuenta de los cambios ambientales.

5.- Nos encanta las cercanías: Las personas nos motivamos por los beneficios a corto plazo, desestimamos los beneficios futuros.

6.- Podemos con todo: El ser humano puede y controla todo, al menos lo creemos así. Nada se nos puede descontrolar…

7.- Nos encanta buscar apoyo a nuestras teorías: No dejamos la mente abierta para que nos rebatan nuestros propios pensamientos.

8.- Atajar es la mejor medida: Como verdaderos seres pensantes, nos encanta buscar conclusiones cuando nos falta información, da menos dolor de cabeza.

9.- Por último, el Efecto Espectador: Cuando estamos acompañados/as, nos cuesta más trabajo intervenir en acciones porque nos relajamos. “Si hay más personas, ¿por qué lo tengo que hacer yo?”.

 Sin duda, tenemos muchos obstáculos para hacer frente, pero conocerlos y ser conscientes de ellos, nos harán conducir nuestras acciones como Educadores Ambientales, a una mayor efectividad en las campañas y programas ambientales.

 Pero ¿somos conscientes de nuestros propios errores? ¿Conocen las administraciones, fundaciones y educadores/as ambientales al ser humano lo suficiente como para conseguir buenos resultados de las acciones ambientales?

 Yo empezaré desde ahora conmigo, rompiendo la primera regla. ¿Te apuntas?

Setas, nuestro secreto más preciado…

Como ya sabéis, el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, guarda infinidad de grandes y pequeños tesoros que debemos de descubrir. Mi artículo mensual en Entorno Natural os dará las claves para acercaros a una de las delicias gastronómicas más preciadas de nuestro Parque Natural: las setas. Sólo tenéis que pinchas aquí.

El Ultimátum Evolutivo…un cortometraje que nos hará reflexionar

Aquí os dejo amigos/as un cortometraje donde dos personajes Homo Responsabilus y Homo Comumus, nos descubrirán las repercusiones de nuestro consumo y las múltiples alternativas que tenemos a nuestro alcance para poder reducirlas.

De la mano de Pablo Lloret, director ganador de dos Goyas, nos adentrarán estos divertidos personajes en la nueva corriente que nos lleva a los humanos por la calle de la amargura, el consumo irresponsable. No te lo pierdas!!!!


NO, sin mi secador!!! SOSTENIBILIDAD…

Buenas amigos/as!!!! Hoy he vivido en mis propias carnes un momento de estrés eléctrico…sí, sí, aunque sea una palabra nueva para nuestro amplio vocabulario, os explico a continuación su profundo significado:

Cuando me he levantado esta mañana, con mucho trabajo como siempre, he ido tambaleándome hasta el cuarto de baño para empezar a ser una persona, lo que se dice normal, y  cuando he querido encender la luz ¡HORROR! La luz se había ido, me acerqué a los plomillos por alimentar la esperanza, pero… ¡HORROR! Definitivamente, era lo que me temía…mi vida había cambiado. Intenté ver la parte positiva de todo aquello, por fín había llegado el momento de verificar que el nuevo concepto de Humano digital, no es incompatible con el modelo de Humano ecológico o sostenible ¿lo conseguiría?

Intenté arreglarme como pude, un poco a tientas, eso sí, pero parecía bastante sencillo. El problema fue cuando comencé a acicalarme el pelo, ¡ni secador, ni plancha!, está bien, para eso existen las colas. Para comenzar la mañana, me puse a preparar el desayuno… STOP, ni cola-cao, ni tostadas, todo se empezaba a complicar!!! Con el cuerpo bastante frío, pues no pude poner el calefactor ni la estufa…con 2º centígrados!!!, llegué a la oficina para comenzar a trabajar pero… aquí comenzó mi tortura, no tenía ordenador, no podía mandar mensajes, ni entrar en facebook, ni llamar por teléfono…una locura queridos amigos/as!!!

Sin dudas, esto si que era un problema… y aquí llego mi reflexión:

Definitivamente, estamos en una nueva era, ligada a la electricidad, a las nuevas tecnologías, etc… Cuando doy, cursos de formación, siempre me preguntan si quizás deberíamos volver a la era primitiva, pero aunque no lo parezca, esta nueva era, nos permite acercarnos los unos a los otros, comunicarnos de manera más limpia, e incluso reivindicar causas como el deterioro del medio ambiente ¿apagar la luz para siempre? NO, administrarla de manera adecuada…SÍ. No queremos disminuir nuestra calidad de vida, ¿verdad? Pero tampoco quedarnos sin ella. Por lo tanto, señores/as en nuestras manos está alargar los recursos, administrarlos de manera sostenible para no quedarnos de la noche a la mañana sin un progreso encaminado a la retroalimentación entre la sociedad y el medio ambiente. Por favor, nunca más…SIN MI SECADOR!!! SOSTENIBILIDAD