Altruismo Ambiental: Nadie hace nada por nada.

Os confieso que me encanta sentarme en cualquier sitio y ver la gente pasar, ya sea en la ciudad, subida a un coche o en la plaza del pueblo. Todos/as, aunque somos diferentes, tenemos patrones de conductas muy parecidos.

En la sociedad en la que vivimos, nadie hace nada por nada. El altruismo existe en muy pocas personas. A todos nos gusta ser solidarios, ofrecernos sin ningún tipo de beneficios, pero si tiramos del delgado hilo, podríamos demostrar que los que se definen como personas altruistas o acciones altruistas, esconden en su interior un pequeño secreto.

Por lo tanto, y enfocándolo al campo de la Educación Ambiental ¿existe el altruismo medioambiental?

Muchas son las teorías que hablan de ello, pero destaquemos a dos de ellas.

–                En los años 80, se formuló la teoría de que las personas que han satisfecho sus necesidades básicas, tienden a tener más motivaciones para actuar ecológicamente. Si reflexionamos, es algo lógico, todos tendemos a sobrevivir y ha satisfacer nuestras necesidades más básicas. Si no tenemos donde vivir, ni que comer, evidentemente es muy difícil hablar de otra cosa que no sean salvaguardar nuestro presente y futuro.

–                 La segunda, viene a manos de Stern, explicando que muchas personas sólo pueden ser motivadas para generar comportamiento proambientales si se demuestra el beneficio directo para ellos/as mismos/as.

Si unimos las dos teorías, podemos tener una posible respuesta a la pregunta formulada de si existe altruismo ambiental. De forma personal, creo que muy pocas personas tienen ese sentimiento altruista por el medio ambiente sincero y virginal. Ya sea por sobrevivir, por dinero o simplemente por ser reconocidos socialmente, en nuestro interior alberga un sentimiento egoísta que nos hace generar una respuesta positiva o negativa a los comportamientos de acción por y para el medio ambiente.

De todas maneras, no pensemos que esto de ser egoístas es algo negativo, al contrario, tenemos las claves para poder reorientar las nuevas campañas de educación ambiental, sabemos que es lo que nos mueve. Por lo tanto, tenemos que dejar de utilizar más las campañas de sensibilización ambiental que generan comportamientos individualistas de corta duración para incluir factores que involucren a las personas en el cambio y transformación del asunto ambiental.

Esto quiere decir, que tenemos que hacer más trabajo social para estudiar previamente las necesidades y características del colectivo específico al que va a ser destinado el trabajo ambiental, para poder conseguir un mayor éxito en nuestra búsqueda en modelos de comportamientos proambientales duraderos en el tiempo.

Esto sólo es  una teoría personal, pero…. ¿Qué te mueve a ti en la lucha por el medio ambiente?

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El poder del cambio

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El día de ayer, junto a mis compañeros de trabajo, asistí al Día de la Persona Emprendedora, excepto en la organización de las Jornadas que fue un poco caótica, hubo varias cosas que me hicieron remover por dentro…
De todas las conferencias que asistí, debo de decir, que todas me aportaron mucho pero creo que me quedé bastante impresionada con Pilar Jericó, es miembro de la empresa Innova, pero su proyección de vida me dejó tocada. La superación de los miedos, la ruptura de barreras, la aceptación de uno mismo… fueron los temas a tratar pero aplicándolo a la Educación Ambiental, me dejó un mensaje bastante claro: Sean cuales sean los problemas a los cuales nos enfrentamos, siempre hay una solución. Si nos cerramos en nosotros mismos y pasamos de la realidad en la cual nos rodea puede que cuando nos demos cuenta sea demasiado tarde.

La clave está en hacer frente a los problemas y ponernos manos a la obra, de esta manera poco a poco, esas barreras que nos separan de la acción, las romperemos y podremos colaborar todos juntos y al menos mejorar la situación y hacernos imprescindibles para el desarrollo de la vida. Os aconsejo que visitéis su blog y navegeis por él, porque puede que podamos encontrar algunas respuestas…

Al salir de las Jornadas, fuimos a dar un paseo por Cádiz, una ciudad muy especial a la cual quiero volver. En una de las calles principales, un señor muy mayor con una cara malgastada por problemas pedía limosna con lágrimas en los ojos. La gente pasaba sin ningún reparo y nosotros también, pero a mitad de la calle, mi cuerpo se paró. No podía olvidar los ojos de aquel hombre, que en un instante había visto. Volvimos sobre nuestros pasos y le dimos alguna propina para que pudiera comer. Durante toda la noche, he estado pensando ¿qué tenía ese hombre de diferente a otros vagabundos? Las pequeñas cosas que a veces son insignificantes pueden cambiar nuestras vidas, nuestras acciones por muy pequeñas que sean pueden en conjunto solucionar la vida de muchas personas. Cuando nos planteamos en la Educación Ambiental, que nuestras pequeñas acciones no sirven para nada, estamos en un gran error. Si ese señor no hubiese recibido la aportación de varias personas seguramente no podría esa noche comer, por ello, esa acción conjunto de varias personas es tan importante.

Si decidimos que nuestras acciones pueden ayudar a mejorar nuestro medioambiente, hagámoslo. Juntos es más fácil.